Entre humos
“Los fumadores de tabaco comienzan, desde aquí abajo, su noviciado para el infierno donde se necesita estar muy acostumbrado al humo” (Quevedo) “¿Cómo sabéis que la tierra no es el infierno de otro planeta?” (Aldoux Huxley). Eso al menos nos hacen sentir algunas cafeterías a la hora del desayuno. ¿Qué puede hacerse para evitarlo?
La nube sobre los fumadores se hace cada vez más oscura
Hoy 1 de septiembre es el día fijado por la ley para que los locales de más de 100 m2 hayan adaptado una zona específica para fumadores que no debe sobrepasar el 30% de las zonas comunes.
Artº. 8. 2. Podrán habilitarse zonas para fumar únicamente en los lugares señalados en el apartado anterior, siempre que reúnan, al menos, los siguientes requisitos:
a) Deberán estar debida y visiblemente señalizadas, en castellano y en la lengua cooficial, con las exigencias requeridas por las normas autonómicas correspondientes.
b) Deberán estar separadas físicamente del resto de las dependencias del centro o entidad y completamente compartimentadas, y no ser zonas de paso obligado para las personas no fumadoras, salvo que éstas tengan la condición de trabajadoras o empleadas en aquéllas y sean mayores de dieciséis años.
c) Deberán disponer de sistemas de ventilación independiente u otros dispositivos o mecanismos que permitan garantizar la eliminación de humos.
d) En todo caso, la superficie de la zona habilitada deberá ser inferior al 10 por ciento de la total destinada a clientes o visitantes del centro o establecimiento, salvo en los supuestos a que se refieren las letras b), c) y d) del apartado anterior, en los que se podrá destinar, como máximo, el 30 por ciento de las zonas comunes para las personas fumadoras. En ningún caso, el conjunto de las zonas habilitadas para fumadores en cada uno de los espacios o lugares a que se
refiere el apartado 1 de este artículo podrá tener una superficie superior a trescientos metros cuadrados.
En los lugares designados en la letra b) del apartado 1 de este artículo, se podrá reservar hasta un 30 por ciento de habitaciones para huéspedes fumadores.
e) En los establecimientos en los que se desarrollen dos actividades, separadas en el espacio, de las enumeradas en este artículo, la superficie útil se computará para cada una de ellas de forma independiente, excluyendo del cómputo las zonas comunes y de tránsito, en las que, en ningún caso, se permitirá el consumo de tabaco.
En todos los casos en que no fuera posible dotar a estas zonas de los requisitos exigidos, se mantendrá la prohibición de fumar en todo el espacio.
3. En las zonas habilitadas para fumar de los establecimientos a que se refiere el presente artículo no se permitirá la presencia de menores de dieciséis años.
Hace unos días una amiga me decía que, si tenía problemas con el humo del tabaco, lo mejor que podía hacer era ir a desayunar a una cafetería-pastelería porque allí era seguro que no iban a permitir fumar. Mi buena e ingenua amiga, se basaba en que el artº 7. l de la Ley de medidas sanitarias frente al tabaquismo prescribe expresamente que no se podrá fumar en "Áreas o establecimientos donde se elaboren, transformen, preparen, degusten o vendan alimentos". Esto le hacía pensar que una cafetería donde además se elaboraran y vendieran pan y pasteles forzosamente iba a declararse zona de no fumadores.
Desgraciadamente la práctica no es así y son pocas las pastelerías de ese tipo donde no se permite fumar. Nos constan varias en Granada capital (La Rosa de carrera del Genil, Casa Isla de la misma calle y la de la rotonda del Palacio de Deportes), pero ninguna por el momento en la zona del área metropolitana donde vivo y trabajo. Particularmente en La Zubia y en Huetor Vega me constan varios locales donde se vende pan y que exhiben sin ningún pudor en sus escaparates el dichoso cartelito de "Aquí se permite fumar".
No sé qué sentido comercial les mueve a ello pues realmente es desagradable entrar a comprar pan a un local apestado de nicotina y no creo que ni siquiera a ese 30 por ciento de la población que se declara fumadora esté muy de acuerdo en añadir ese sabor al "pan nuestro de cada día".